- Alex, creo que a estas alturas de la noche no te vas a asustar, pero ayer, asomado a la ventana, me golpeó la cabeza un nombre para nuestra banda de Rock&Roll.

- Ah, ¿que tenemos una banda?

- No, pero tiempo al tiempo...

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Y joder si pasó tiempo...

Hubo que esperar hasta el verano de 2010 para que dos locos por la música, Alejandro Tanarro y Guillermo Herrero dejáramos de soñar y nos pusiéramos manos a la obra, quedando para tocar en un solitario parque de Boadilla del Monte. Versión a versión pasaron las horas muertas hasta que sin saber muy bien de dónde vino, escribimos nuestra primera canción: El mundo se derrumba.

Ya en 2012, y cambiando el frío parque por el calor de un piso abuhardillado, se unió a la causa un segundo guitarra, "punk-Mario", que aportó su buen hacer y con el que vinieron más versiones, como Bailaré sobre tu tumba, de Siniestro Total, y nuevos temas propios (Ticket de salida, Anclado en tu pared...). Por vicisitudes de la vida Mario tiene que dejar de tocar con nosotros y además, nos quedamos sin buhardilla. Otra vez nos encontramos como al principio, solos guitarra y voz, y sin un sitio dónde tocar. Solo había dos opciones: o lo dejábamos, o buscábamos otro sitio; y la primera no entraba en nuestras cabezas...

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La banda comienza a crecer

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Así que nos llevamos el micrófono de Guillermo y la Telecaster de Alejandro a unos locales de ensayo de Alcorcón. Fueron tan buenas las vibraciones que enseguida engañamos a un nuevo guitarrista para unirse a nosotros: Jonás. Había canciones, había ganas y una idea flotando en el aire. Así que pusimos un anuncio: Queremos montar una banda de R&R. Poco después y en respuesta al anuncio se unieron a nosotros Willy al bajo, y Jose David Cendejas, Joseda a la batería (en principio). Pero claro, nadie dijo que fuera fácil, y tras meses de cervezas, risas y tardes de rock que nos hicieron soñar, primero Willy y más tarde Jonás, tienen que dejarnos.

Con el viento en contra... y primer concierto

Tras el mazazo los tres restantes nos mirarnos, y lo tuvimos claro: había que ponerse de nuevo a buscar. Tras varias pruebas y conocer a gente de todo pelaje dimos con el nuevo baterista clandestino: Jorge Sánchez. Ahora, con Joseda a la otra guitarra solo nos faltaba un bajista que completara la tripulación. Y así es como Ángel Guevara se subió a nuestro barco pirata. Ensayos a muerte limando cada tema, confesiones, más risas... volvimos a creernos una banda. Y de nuevo una idea flotando en el aire: había que dar un primer concierto.

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Maratones de ensayos, crear un setlist, pulir cada detalle... Muchas horas de trabajo que desembocaron en nuestro primer bolo, el 24 de abril de 2015. Nervios, imprevistos, y ante todo toneladas de ilusión. Durante una hora nuestros pies no tocaron el suelo... Así pues, inoculado el veneno ya no hubo vuelta atrás: queríamos más (mucho más).

2016: Confirmación del proyecto

Después de ese primer concierto, vinieron más. Cada uno de ellos, nos hizo crecer un poquito más como banda, engrasando la maquinaria, uniendo las piezas. A ello sumamos el lanzamiento, en el mes de junio, de nuestras primeras grabaciones, que nos permitían por fin enseñar al mundo cómo sonamos. Pero como siempre nos ocurre, no todo iban a ser buenas noticias. Distintas circunstancias personales nos tuvieron algunos meses en el dique seco. Meses que aprovechamos para hacer evaluación de daños; para encerrarnos y trabajar en seguir dando forma a todas nuestras (a menudo descabelladas) ideas.

Mirando hacia el futuro

Y por fin, con más fuerzas que nunca y la base sólida de dos años con la misma formación, Placer Clandestino encaramos este 2017 con la ilusión de hacer grandes cosas. Nuestro tren parte hacia la siguiente estación. ¿Subes?

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Placer Clandestino, Enero 2017